La familia, según Fladrin, son las personas unidas por el matrimonio o la filiación que viven bajo el mismo techo. En España predominan las familias nucleares, es decir, las compuestas por el matrimonio y sus hijos solteros. La familia, además, es una unidad económica reforzada por la definición y transmisión de la propiedad y sus funciones de producción económica.
Las concepciones de familia y sus características han ido variando invocando algunos de sus principios fundamentales. La familia española actual se apoya en una serie de rasgos que se impusieron en las reformas políticas que modificaron las leyes de matrimonio en 1978 y 1981. Con la Constitución de 1978 y la reforma del Código Civil de 1981 se produce un cambio de pensamiento en el seno de la concepción del matrimonio, ya que cambia la relación de los cónyuges y se permite el divorcio. A partir de la Constitución la situación de los cónyuges cambia y se pasa de una familia cuya autoridad principal era el padre a una familia donde todos sus miembros son iguales, donde se crea una sociedad de gananciales en la que la propiedad de todos los bienes que se adquieran durante el matrimonio por ambos cónyuges es común e igualitaria.
Los cambios legislativos que se produjeron durante la transición española pusieron de manifiesto la idea de igualdad de derechos entre todos los hijos, la equiparación de derechos entre los cónyuges y la posibilidad de ruptura. Además, la familia ya no era la única institución responsable de la infancia, ya que cuando la familia no se podía hacer cargo de los hijos, el Estado, a través de los servicios sociales, realizaba una función subsidiaria. Tenemos que tener en cuenta que a partir de los 12 años la opinión de los hijos cuenta en lo que a convivencia con los padres se refiere. Las leyes también disponían que un padre o una madre podían perder la patria potestad de los hijos si no cumplían las leyes y deberes correspondientes con la paternidad.
Por último, las reformas reflejadas en el Código Civil de 1981 equiparan por primera vez la igualdad entre hombres y mujeres en cuanto a las responsabilidades derivadas de su conducta sexual. También se introdujeron novedades relacionadas con el matrimonio como que la edad de emancipación de los hijos es a los 18 años y que pueden cambiar el orden de los apellidos. La patria potestad de los padres corresponde al que la gane en un juicio, la infidelidad es causa de divorcio y el régimen económico es separación de bienes. La familia española, por tanto, se conforma en igualdad de condiciones entre el hombre y la mujer.
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